martes, 14 de junio de 2016

Una historia de amor


Hace tres años los números fueron testigos del primer beso que la Luna se dio con el Sol. Y desde ese día las dos historias se hicieron una. El amor explosivo se hizo río caudaloso, y los besos fluyeron sin cesar… mil momentos se acobijaron bajo la noche, y los dedos fueron testigos de cada poro que juntos caminaron.
Ella es una musa para él, poeta taciturno, que se alegra de escribir sus versos bajo la Luna. Todo fluye cuando hay amor. Los versos se hicieron interminables, pero más inagotable es la fuente de amor que abrió aquél beso inocente que amarró sus corazones. Y pronto descubrió el poeta que siempre habrán poemas sin rima o con rima para su musa, porque todo lo que se escribe desde el corazón jamás vislumbra el ocaso.
Ella es una diosa hermosa que ha hecho todo por su amado… Ella le entregó todo su amor, sin que siempre fuese correspondida con fidelidad… Ella lo dio todo por poco. El poeta tiene cáncer, y poco ama, pero a ella la ama como jamás ha amado a nadie… Porque ella es su inspiración… ella es su amor.
En tres años la historia se ha entretejido con hilos de amor, de desilusión, de tensión, de miedo… pero siempre ha estado religada por la esperanza, por la fe y por el amor… Son mil momentos los que juntos han vivido… son mil momentos que han dormido juntos la media noche… Son millones de besos los que han ensayado, para darse el beso perfecto que el 14 se dieron.
En tres años, el poeta taciturno que se alegra con su musa, ha descubierto lo que un día leyó en un guion de película: “Las personas nos agradan por sus virtudes, pero las amamos por sus defectos”.
Cada día… el sol se besa con la luna, para que por la noche, juntos iluminen los sueños que deambulan por el aire…



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